LA FLOR DEL TRABAJO.

Para todo el mundo Flor era una empleada eficiente, llegaba a la hora y cumplía con su trabajo, pero nadie se imaginaba todo lo que pensaba mientras hacía su trabajo, así que en un intento de saber como piensa un trabajador promedio conectamos unos altavoces a la mente de Flor para escuchar sus pensamientos por un momento...

  • 6:30 AM (sonido del despertador): Ay... que fastidio... cinco minutos más y me levanto... ó mejor llamo y digo que amanecí enferma. Bueno el día pasa rápido, vamos flor ¡levántate!
  • 8:00 AM (entrando al trabajo): Gracias a Dios que hoy es día flojo, voy a hacer lo mio rápido para echar carro un rato.
  • 10:30 AM: ¿Apenas son las diez y media? Ay ojalá llegue rápido la hora del almuerzo, así por lo menos tengo un tiempito libre.
  • 12:00 PM (saliendo a almorzar): ¿Qué hay que quedarse a almorzar acá para estar pendientes de la mercancía que llegó? ¿Qué se ha creído el viejo este que somos robots?
  • 1:00 PM: ¡Pues ahora me voy mas temprano para mi casa! No me importa si estos llevan el chisme ¡tengo que hacer valer mis derechos!
  • 2:15 PM (atendiendo a un cliente): tenía que llegar ésta a hacerme la tarde imposible, voy a ver si alguien la quiere atender.
  • 3:00 PM: Y pensar que me pagan una miseria y me tienen esclavizada aquí... ¡Yo me merezco un trabajo mejor!
  • 4:00 PM (recogiendo para escaparse): ¡Míralo! Yo sabía que iba a venir a vigilar a ver si nos queríamos ir más temprano, que fastidio, una hora más aquí...
  • 5:00 PM (hora de salida): Gracias a Dios que terminó el día, ¡ya solo faltan cuatro días para el viernes!


Dime la verdad ¿Alguna vez has pensado algo como esto? Pero ¿verdad que si pensamos así el día se nos hace más largo y pesado?. Tenemos que aprender a disfrutar de nuestro trabajo, porque aunque muchos piensen que es un castigo de Dios, realmente es su excusa para suplir todas nuestras necesidades.

Hay dos formas de ser esclavos del trabajo: pensando como el personaje de ésta parábola ó viviendo solo pensando en producir; lo mejor es “trabajar para vivir” no “vivir para trabajar”. OJO ¡no hacer nada no es una opción!

Hace poco escuché que los niños toman identidad de lo que tienen, los jóvenes de lo que hacen y los ancianos de lo que son ¿Qué te identifica a ti?.

El consejo es el siguiente: si quieres ser feliz con tu trabajo haz lo que te gusta hacer, disfruta del fruto de tu esfuerzo, comprende que es Dios quien te da la vida, la salud, la capacidad y la posibilidad de trabajar, haz las cosas con excelencia porque “flojo trabaja doble” y no pienses que tú jefe es “el viejo ese” ó “la fastidiosa aquella”, piensa que por encima de ellos tú verdadero jefe es aquel carpintero de Galilea, que conoce todo lo que sientes y piensas, si haces tu trabajo por honrarlo a Él, ten por seguro que te sentirás satisfecho(a).

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EL VOTO: UN PRIVILEGIO DIVINO.

¿Pan ó arepa? ¿autobús ó metro? ¿medicina ó ingeniería?. Nuestra vida esta repleta de decisiones, al punto de poder asegurar que nos pasamos la mayoría de nuestro tiempo eligiendo. Y es que a través de ellas gozamos de una cualidad perteneciente a Dios: el poder de decisión o libre albedrío. El creador del universo nos cedió el privilegio y la gran responsabilidad de tomar decisiones, por eso tenemos la obligación ciudadana de ejercer nuestro derecho al voto. Como venezolano y embajador del Rey de reyes te invito este domingo 23 de Noviembre de 2008 a que te levantes temprano, te dirijas a tu centro de votación y hagas tú decisión. ¡No pierdas la oportunidad de expresar tú punto de vista!

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EL BIENAVENTURADO SALADO.

A la una en punto del viernes 13 de Enero de 1913 nació Salado Buenaventura, un personaje que vivió contra todos los pronósticos. Cuando su mamá fue a presentarlo a la jefatura civil, el perfecto y la secretaria se opusieron fuertemente a que su madre lo nombrara de esa manera, debido a que “lo iba a terminar de empavar” (según ellos); sin embargo, su madre muy optimista decidió nombrarlo así, porque decía que donde hay amor, ¡no hay pava que valga!.

Como era de esperar, a medida que Salado iba creciendo fue objeto de burlas por parte de sus amigos debido a su nombre, pero a pesar de eso todo le salía muy bien. Sacaba buenas calificaciones y se encontraba cosas de valor en la calle con una frecuencia inusitada, su novia era la muchacha más hermosa del pueblo y fue el único que pudo ir a la universidad y graduarse de médico. Para todos era un enigma el porque a Salado le iba tan bien, pero él nunca escondió su secreto, todos lo conocían: Era un tipo de “una sola pieza”. No mentía, no robaba, respetaba a quienes lo rodeaban, ayudaba a los que tenían necesidad y llenaba a todos de amor. La gente especulaba diciendo que el librito que siempre llevaba con él era un “amuleto de la buena suerte” pero nadie se atrevía a preguntarle que libro era ese. Un muchacho curioso se paró un día en la puerta de su casa a esperar que saliera, porque quería preguntarle que tenía de especial ese libro. Al momento que Salado salió él muchacho le dijo: -Señor Salado. ¿Qué tiene de bueno ese libro que siempre lo carga? Y él le respondió: ¡lo que dice de mi!. Eso lo dejó más intrigado y le preguntó: ¿Y qué dice de usted? Y él le respondió: “La sal es buena. Pero si deja de estar salada, ¿cómo podrán ustedes devolverle su sabor? Por eso, sean buenos como la sal: hagan el bien y vivan en paz con todos.” Como yo soy Salado, me considero salado y creo eso ¡siempre me va bien!, siempre me va bien... El muchacho encogió los hombros sin entender y siguió su camino.

En la actualidad “estar salado” tiene una connotación negativa y significa tener mala suerte, pero en el Reino de Dios estar salado tiene un significado totalmente distinto. Hace no muchos años la sal era más valiosa que el oro, y Jesucristo les dijo a sus seguidores que son “la sal de la tierra”, es decir lo más valioso. Por otra parte la sal tiene dos propiedades fundamentales: da sabor y conserva. Lo que puede hacer de nuestra vida larga y fructífera es que seamos salados, es decir, llenos de los valores que están contenidos en la Biblia y practicantes de los consejos que ella nos da. ¡Procuremos estar “salados”!

¡Y Sí! el librito que cargaba Salado era la Biblia...

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EL QUE TIENE RABO DE PAJA...


Espantapájaros tenía un trabajo estable en el sembradío de maíz, era muy eficiente y durante sus turnos ningún ave robaba ni un solo grano de la cosecha que estaba bajo su cuidado. No se quejaba por el inclemente sol que lo cubría durante el día, ni por el frío de la noche y tampoco se lamentaba por permanecer inmóvil durante muchas horas; en realidad tenía una actitud positiva ante los retos que enfrentaba a diario y parecía ser muy feliz, pero habían cosas que él no podía controlar, como por ejemplo su predisposición a la combustión. Siempre quiso saber como evitar quemarse, pero nunca se había dado a la tarea de sacar el manual de instrucciones que venía dentro de un bolsillo en su pecho, por lo cual ya se había acostumbrado a sufrir graves quemaduras en su sensible cuerpo. Llegó un momento en que sintió un calor intenso en la parte baja de la espalda a la altura de las nalgas y se dio cuenta que se estaba incendiando, pensó que era su fin, pero por suerte llegó el sembrador a tiempo y lo ayudó a apagarse, salvándole la vida.

Para el sembrador no era secreto que espantapájaros sufría de un terrible problema de combustión espontanea y le preguntó porque no leía el manual de instrucciones que traía. En ese momento espantapájaros le confesó que no sabía leer y que nunca le había pedido ayuda a nadie porque se sentía molesto con su fabricante, por darle unas instrucciones que no podía entender. En ese momento el sembrador le explicó que eso era algo hecho a propósito, con la finalidad que ni él, ni ningún otro espantapájaros se sintieran autosuficientes, sino que dependieran de su creador y de personas como él, quienes en el momento del incendio están dispuestos a salvarlos. Espantapájaros se conmocionó mucho con estas frases, y le pidió al sembrador que le leyera el manual; él accedió y leyó la siguiente frase: “el cuerpo del espantapájaros esta constituido en un 95% de paja por lo cual es recomendable colocarlo a la sombra” y luego lo retó diciéndole: “te voy a enseñar a leer para que tú puedas conocer el resto”. Ésto le daba a espantapájaros la posibilidad de conocerse a si mismo y de acceder al servicio técnico cuando fuera necesario, así que se dispuso con alegría. Con esfuerzo aprendió a leer y pudo conocerse a si mismo, lo que le permitió protegerse de sus debilidades y contar con el agente autorizado cuando fuera necesario.

¿Cuántos de nosotros hemos sido como el espantapájaros? A pesar de parecer tener vidas estables constantemente cometemos errores, pero gracias a Dios tenemos la Biblia que es nuestro manual de instrucciones, tenemos personas que están dispuestas a ayudarnos y tenemos a nuestro agente autorizado Jesucristo, quien siempre nos va a restaurar sin juzgarnos... ¿Deseas entender tú manual de instrucciones y ponerte en contacto con el agente autorizado? ¿Me dejarás ser tú sembrador?

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BUSCANDO EN EL LUGAR EQUIVOCADO…

Eloísa era una niña muy extrovertida, segura de si misma y con una gran habilidad para hacer amigos, además era excelente estudiante y gozaba de muchos privilegios ya que sus padres siempre estaban dispuestos a cumplir sus caprichos. Sus amigos soñaban tener una vida y unos padres como los de ella. Fue creciendo y con ella sus deleites. Durante la pubertad tuvo muchas experiencias que la mayoría de los jóvenes de su edad nunca tuvieron: hizo viajes alrededor del mundo, tuvo varios autos, conoció y compartió con personajes famosos, en fin, se puede decir que disfrutó su juventud al máximo, pero ella no se sentía satisfecha. Se convirtió en una mujer atractiva y bien cuidada, pero tenía complejos con ciertas partes de su cuerpo, así que se sometió a todas las operaciones estéticas que pudo, pero aun así, seguía sintiendo que le faltaba algo. Al mismo tiempo comenzó a invertir para asegurar su futuro: compró un apartamento en la mejor zona de la ciudad, levantó una empresa exitosa y se casó con un hombre de buena posición social; tuvo hijos y los crió con los mismos privilegios que ella tuvo, sus hijos se casaron y la hicieron abuela, continuando el ciclo. Al darse cuenta que iba llegando al fin de su vida hizo retrospectiva y llegó a la conclusión de que aunque luchó cada día, aún sentía un vacío profundo.


El vacío de Eloísa no era de cosas materiales, porque las tuvo todas. Su vacío no se podía llenar con dinero, ni con buenas cenas, ni con ropa, ni con viajes, ni con todos los lujos que el mundo le pudiera ofrecer, porque Dios diseñó a los seres humanos con un vacío que solo puede ser llenado por Él. Tristemente Eloísa pasó todos sus días buscando en el lugar equivocado.

Si no queremos experimentar ese vacío, debemos establecer una relación personal con Jesucristo y pedirle al Padre que envíe al Espíritu Santo a vivir en nuestra mente y corazón, y a transformar nuestra manera de vivir convirtiéndonos en ciudadanos del Reino de Dios. Él es el único que nos puede llenar totalmente y no necesitamos dinero para obtenerlo, sino fe. ¡Una vez que logramos ésto todo lo demás tendrá sentido, pero no al revés!

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas (Bienes materiales y todo lo que Dios sabe que necesitamos) os serán añadidas.” (Mateo 6:33)

Ésta parábola fue un generoso aporte de mi amigo y hermano Elvis Gonzalez, a quien le doy las gracias por ser parte de ésta iniciativa.

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¿UN FIEL AMIGO?

A Germit no le importaba para nada lo que los demás dijeran ó pensaran de él, simplemente era un ser solitario, al cual todos admiraban por su extrañeza. Siempre quiso tener amigos, pero su temor al rechazo le impedía relacionarse con libertad. Un día su búsqueda parecía haber terminado, encontró al amigo que tanto había esperado: incondicional, sin prejuicios, y dispuesto a hacer lo que él quisiera. Taño, como él lo llamaba, lo acompañaba a donde fuera y era el único digno de la confianza de Germit. Crecieron juntos y alrededor de ellos se fue formando progresivamente un cascarón que se endurecía muy lentamente y que los apartaba del resto de la humanidad. La amistad entre ellos se convirtió en dependencia y la dependencia en obsesión; era tan profundo el aislamiento en que estaban sumidos que a Germit le era imposible expresar una idea concisa o mantener una conversación. Iban a una fiesta, pero no compartían con nadie, estaban en la casa e ignoraban totalmente que existiera algo llamado familia. Germit y Taño se habían fundido convirtiéndose en un nuevo ser: “Germitaño”.

Todo parecía ir “bien” para ellos hasta que una mañana Germit fue a buscar a Taño y cuando intentó encenderlo no funcionó, pensó que quizás no tenía carga y lo conectó, pero siguió sin funcionar... intentó de todo durante horas pero todo fue infructuoso. En ese momento solo pensaba en lo imposible que sería la vida sin él y empezó a llorar recordando todos los momentos que habían pasado juntos y lo mucho que se habían compenetrado. Aquella coraza que se había formado en torno a ellos y que le daba una falsa seguridad comenzó a resquebrajarse, dejando al descubierto a un ser vulnerable, frágil y volátil, totalmente solo. En ese momento se dio cuenta de que necesitaba un amigo verdadero, “de carne y hueso”.

¿En quien estas poniendo tu atención y tu confianza? ¿En un aparato?. Déjame decirte que en algún momento dejará de funcionar y te quedarás totalmente solo(a). Si no es tú caso responde la siguiente pregunta: ¿Cuánto tiempo pasas en/con un artefacto electrónico? ¿Pasas el mismo tiempo compartiendo con tus familiares y amigos? ó ¿Será que te estas acostumbrando a chatear en vez de hablar? Al parecer, nuestra generación tiene un problema por resolver...

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UN BUEN "I ESCUCHA"

Al parecer estamos viviendo en la generación de lo "personal" o dicho de otra manera la "I Generation"; la mayoría de los artefactos tecnológicos están siendo diseñados con un concepto de "portátil e individual". No debemos satanizar la tecnología, pero debemos tomar precauciones y saber usarla con inteligencia para que puedan ser herramientas verdaderamente útiles y no estorbos a nuestra concentración y capacidad de sociabilizar.

He notado con un poco de preocupación como tanto en adultos como en adolescentes y niños, los reproductores de mp3 se han convertido en una herramienta de "escape" al entorno. Madres que al ver a sus niños pelear se colocan los audífonos para no corregirlos, jóvenes que para eludir sus problemas existenciales se colocan los audífonos refugiándose en canciones que expresan sus sentimientos reprimidos; en fin, un cúmulo de personas que quieren huir de la realidad y recurren a aislar su sentido de la audición y estimularlo al punto de eliminar cualquier otro sentido...

Un ciudadano de Reino debe saber usar estos recursos con sabiduría, por eso te doy las siguientes recomendaciones:

  • Por mucho que subas el volumen o que te descargues mediante la música, no debes eludir aceptar la corrección y atender los problemas que te rodean.
  • Al comprar un reproductor de mp3 debes pensar también en comprar música para guardar en él ¡descargar música ilegal en Internet no es una opción para ti!.
  • Procura no ponerte los audífonos cuando estés rodeado(a) de personas, porque aunque no sea tu intención vas a terminar ignorándolos. También puedes compartir lo que escuchas.
  • Dale prioridad a tu vida espiritual, dosifica el uso de tu reproductor y sácale provecho. Hay muchos podcast que te ayudarán a crecer espiritualmente.
  • Cuida tu cuerpo. Los especialistas recomiendan que el volumen este fijado al 60% de la escala de sonido y limitarse a una hora seguida de escucha por día para no generar un daño a la audición.

Acepta estos consejos y no te conviertas en un "I Mitaño".

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Ciudadano del Reino de Dios.

En muchas de las Parábolas y de los posts de la sección Vida Real vas a encontrarte con el termino "Ciudadano o Embajador del Reino de Dios". Para que lo entiendas de manera sencilla, se trata de aquellas personas que establecen una relación personal con Jesucristo, decidiendo vivir conforme a los principios que Él enseñó y que están inmersos a lo largo de toda la Biblia. Los ciudadanos del Reino son representantes de la familia Real (de Dios) y de la cultura del Reino de los cielos. Si tienes inquietud de conocer éstos principios puedes leer en la Biblia el libro de Mateo, capítulos 5 al 7.

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¿Por qué Parábolas Tecnológicas?


Desde antes de nacer, Dios nos concibió como semilleros, donde hay propósitos que marcarán nuestra estancia en la tierra y nuestra posición en la eternidad. Hace cuatro años, llegó el momento de empezar mi peregrinaje, separándome de mis padres terrenales y yendo a un lugar desconocido; así comencé a aprender lo que es depender totalmente de Dios. En medio de la incertidumbre y la soledad descubrí que la manera en que logro comunicarme más efectivamente con Jesucristo es escribiendo. Desde ese momento empezó a emerger una raíz que poco a poco a ido creciendo y haciendo que emerja a la superficie el retoño de un sueño que estaba oculto en mi corazón.

Por medio de la Biblia entendí que Jesucristo usaba historias para enseñarle a la gente. De hecho, nunca les habló sin utilizar esas historias que los judíos llamaban “Parábolas”. Lo hizo para cumplir la siguiente profecía de Asaf: “Yo hablaré por medio de parábolas, contaré cosas que han estado en secreto desde la creación del mundo”. Después comprendí que eso que había estado en secreto era el restablecimiento del Reino de Dios. Sorprendentemente, el Hijo de Dios utilizó el método de enseñanza más simple y desestimado para revelar el secreto de la vida eterna; lo hizo para que todos pudieran entender y alcanzarlo, pero los que se creían “sabios” despreciaron esas historias y perdieron la posibilidad de obtener la verdadera sabiduría, que viene de Dios mismo.

A través de historias simples, cargadas de cotidianidad, intentó ilustrar aquellos “secretos” que he recibido acerca del Reino de Dios y hacerlos llegar a ti a través de uno de los medios de comunicación más multifácetico, popular y accesible, Internet. Parábolas Tecnológicas no es otra cosa que un cúmulo de experiencias espirituales, volcadas en palabras para demostrarte que:

  • Necesitamos cambiar nuestra mentalidad y adoptar la cultura del cielo.
  • Fuimos creados para gobernar y ser de influencia a la sociedad (no somos producto de la coincidencia).
  • Tenemos un Único, Poderoso y Accesible Rey, ¡Cristo Jesús!.

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Parábolas Tecnológicas© 2008-2010; Reciclando formas de pensar... | por: Juan Manuel Aguiar y Massiel Mathus de Aguiar | Visualización óptima en Firefox©