SERIE: CRÓNICAS DE LA SELVA DE CONCRETO

Por estos días hemos estado visitando a nuestros familiares y amigos en Caracas (ciudad capital de Venezuela) y después de estar cuatro años viviendo en la Isla de Margarita a mi esposa y a mi nos ha tocado readaptarnos a la dura realidad de la vida citadina, pero ésta experiencia ha servido de inspiración para plantear una serie de parábolas cortas que deseo nombrar como: “Crónicas de la selva de concreto” donde pretendo plasmar desde el punto de vista espiritual, algunas de las escenas que he presenciado. Se las iré compartiendo poco a poco… espero las disfruten.

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DESDE ARRIBA HACIA ABAJO.

Él tenía una perspectiva muy personal de la vida y de quienes lo rodeaban. Tenía un talento natural para encontrarse cosas en la calle y experimentaba el asfalto mejor que un neumático de automóvil.Su mirada se centraba en todo lo que estaba de la rodilla para abajo y tras una simple inspección podía saber muchas cosas acerca de las personas. Al mirar su calzado sabía si eran aseados o no, cual era su condición social, cuanto habían caminado, cuales eran sus gustos, o si estarían dispuestos a darle una limosna o algo de comer. Conocía todas las marcas de calzados y paradójicamente nunca había podido usar unos. Los rostros no significaban mucho para él, pues mirar hacía arriba requería de esfuerzo y tolerancia al dolor. Sin embargo, nunca perdía la esperanza de ser normal, así que montaba su cuerpo deformado en una patineta y se impulsaba con sus manos por toda la ciudad procurando sustento y lidiando con la vida que le había sido otorgada. La gente lo consideraba un fenómeno, pero su presencia le daba personalidad y equilibrio al ambiente que lo rodeaba, una selva de concreto donde el más apto sobrevive.


Éste personaje existe en la vida real y tiene muchos años circulando por el centro de la ciudad de Caracas. Lo he visto en persona y hasta en películas, pero no conozco su nombre; al verlo de nuevo me ilustró perfectamente la condición espiritual de muchas personas.

El ser humano vive anhelando alcanzar: paz, prosperidad, éxito, felicidad, etc... pero al parecer estas son cosas casi imposibles de lograr, pues requieren de esfuerzo y en ocasiones hasta producen dolor. De tan difícil que parece lograr esos ideales, las personas se acostumbran a ver todo desde una perspectiva muy terrenal, muy superficial y desalentadora, y de esa misma manera juzgan la vida y las situaciones que los rodean; sin embargo consiguen cualquier motivo para aferrarse a éste mundo y salen a la calle a luchar por sobrevivir.

Ésto también me hizo recordar un relato bíblico en donde dos discípulos de Jesús iban al templo y se encontraron a un hombre paralítico como el que describí anteriormente. Éste pensaba que ya no había esperanza y se conformaba con pedir dinero, sin embargo esa tarde recibió mucho más, recibió la sanidad de su enfermedad en el nombre de Jesús de Nazaret.

La parálisis espiritual es un mal que muchas personas hoy en día padecen. Si te identificas o identificas a otros en está condición, déjame aclararte que no se trata de carencia económica, ni intelectual, sino una mucho más profunda. La necesidad de la presencia de Dios morando en el corazón de la humanidad, en tú corazón. Por eso, tal como lo hizo Pedro llamo tu atención y en nombre de Jesucristo te ordeno que te levantes y empieces a ver desde arriba hacia abajo, desde la perspectiva de Dios y con la cultura del cielo. Al principio necesitarás ayuda, pero luego saltarás y te pondrás firme sobre tus pies. No sigas perdiendo el tiempo...

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AMOR 1%, EXCIPIENTES (DESCONFIANZA E INMISERICORDIA) 99%.

La anciana necesita cruzar la calle y hay como 50 personas rodeándola, con ansias de ver el hombrecito verde del semáforo peatonal para abalanzarse violentamente hacia la otra acera. !Verde¡ y todos salen corriendo al otro lado sin percatarse siquiera que la abuela perdió el equilibrio y se fue de bruces en media calle... los que vienen mas atrás sienten instintivamente ayudarla, pero al ver que está rodeada de personas que no le prestan atención siguen adelante, callando sus consciencias y pensando que alguien que esté menos apurado la ayudará. Un poco más adelante una niña llora desconsolada llamando a su mamá, es evidente que está perdida, pero nadie se le acerca porque temen meterse en problemas o ser víctimas de un atraco. Un hombre con apariencia de extranjero necesita encontrar una dirección pero los transeúntes pasan a su lado con indiferencia sospechando de sus intenciones. Un ciego pide limosna en la entrada del sistema de trenes y la policía lo toma del brazo diciéndole que está atravesado, que ese no es lugar para pedir y lo llevan a la comisaría; la gente que observa sabe que le van a quitar el dinero que había pedido y siente indignación, pero nadie dice nada. Al parecer la gente se ha contagiado con el síndrome del ciego, sordo y mudo, pero en realidad es que han perdido la capacidad de confiar ó de sentir compasión, debido a la violencia e inseguridad que nos invade.

Repetidamente nos preguntamos por que razón es tan difícil que las personas crean que Jesucristo les ama y que fue capaz de darse en sacrificio por la humanidad. Si miramos a nuestro alrededor nos daremos cuenta que el concepto de amor en nuestro mundo moderno se ha distorsionado y diluido tanto, que a la gente le parece imposible que el Rey del universo tenga sus ojos puestos sobre ellos y aún más improbable que ese invisible y distante Dios desee tener una relación intima y personal con cada ser humano. ¿Qué podemos hacer para cambiar eso? Simplemente ser un reflejo de aquel que nos ha devuelto nuestra ciudadanía en el cielo y de la cultura celestial en donde permanecen intactos aquellos principios que en este mundo se han perdido. Si te encuentras con situaciones como las anteriores, rompe el común denominador y se un reflejo del amor de Dios. Si no estas seguro(a) de que eres hijo(a) de Dios, encuentra acá las respuestas.

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EL TAG DEL REY.

Esa mañana Tagger había decidido buscarle sentido a la vida; siempre quiso poder expresarse libremente, pero los arquetipos sociales incrustados en el inconsciente colectivo lo habían encerrado a tal punto que sentía que en cualquier momento haría implosión. En su interior había un resentimiento sin objetivo que lo aislaba de todo el ambiente que lo rodeaba, pero estaba decidido a encontrar una manera de romper la carcasa que lo cubría y dejar escapar todo lo que había guardado en su interior...

Al pasar frente a la casa de gobierno de su pueblo se sintió asqueado al ver todo el lujo que la investía, mientras todo lo que estaba a su alrededor se caía a pedazos, producto del descuido y la falta de atención de aquellos que habían sido elegidos para cuidar de la población y su infraestructura. Miró a su alrededor y sentía que las personas deseaban que eso cambiará, pero al parecer no tenían el valor suficiente para manifestarse; fue así como comprendió que él representaba a toda esa población reprimida y que debía hacer algo para cambiar. Esa misma noche, salió a hurtadillas con un envase de pintura y brocha en mano y se dirigió en medio de la penumbra a la solitaria calle donde estaba la gobernación. A la mañana siguiente todos notaron que algo había cambiado el aspecto de la ostentosa mansión, una gigante frase que decía: "CERDOS AL CHIQUERO" y estaba firmada por "Tag".

La reacción popular fue de alegría, la oficial, de persecución. Eso animó mucho más a ese "héroe colectivo" que podía manifestar el sentimiento reprimido de sus conciudadanos a través de unos brochazos. Para Tagger el graffiti (cómo él mismo lo bautizo) era más que una forma de expresión, más que rebeldía, más que arte, era un estilo de vida; así que mantenía su identidad en secreto, de día era un humilde y respetable panadero, de noche, el pintor de los pensamientos más profundos y reprimidos de la sociedad que lo rodeaba. Cada día se hacía más popular "Tag, el héroe urbano" pero junto con su popularidad surgió algo que él no previno. Muchos se sintieron tan atraídos por lo que él hacía, que decidieron imitarlo, pero no en son de protesta, ni como un estilo de vida, sino por el placer de que su firma estuviera en más y más paredes para poder ser tan populares como Tag. El resultado fue devastador: persecución al por mayor, pocos sitios para pintar, decadencia urbana y lo peor... aquel estilo de vida se convirtió en una simple moda, una forma de vandalismo y un buen negocio para los fabricantes de pintura.

Dios se hizo hombre en la persona de Jesucristo para pagar nuestra deuda con la muerte, para demostrar el estilo de vida del cielo en la tierra, para restablecer el gobierno de Dios en nuestros corazones y para darle poder a aquellos que se someten a su autoridad. Lo triste es que las personas han pasado mucho tiempo tratando de imitarlo con las motivaciones erradas y desde una perspectiva incorrecta, implantando sistemas rituales y religiones. Ésto ha hecho que se pierda la esencia de la misión de Cristo en la Tierra: el restablecimiento de la cultura del Reino de Dios, como manifestación del gobierno espiritual en el mundo físico.

Tenemos la posibilidad de gobernar el ámbito físico con poder espiritual; así que no te conformes con seguir filosofías humanas que solo expresan ideas susceptibles de imitar, ¡sé de influencia y llena tu entorno con el Tag del Rey!

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CONVIVE CON TU VERDAD.

Su apodo era "Convive" y todos en la plaza lo conocían. Al parecer no tenía muchas preocupaciones, ya que no poseía nada; si te lo cruzaras por la calle lo catalogarías como un "desposeído" pero para él eso no era realmente importante. Mientras pudiera ir a donde quisiera, echarse un trago y compartir con sus amigos todo parecía ir bien. Ya se había curado del rechazo y los insultos de las personas y había procurado lo que él llamaba su "familia de la calle" con quienes compartía un estilo de vida despreocupado.

A pesar de que pudiera despertar lástima o asco, él no se acomplejaba, ni parecía sentirse incómodo con su situación, porque no siempre fue así... después de ser un eficiente gerente de una compañía farmacéutica y haber tenido abundancia, se desencantó de la vida que las personas consideran como normal. Su esposa lo abandonó porque él "no la atendía lo suficiente", eso lo condujo a un estado de alcoholismo profundo. Sus hijos al ver su condición, en vez de ayudarlo, aprovecharon la situación para inhabilitarlo socialmente declarándolo demente y se quedaron con todo lo que con arduo trabajo había logrado, fue allí cuando decidió vivir en la calle, alejado de los estándares sociales aceptables, a merced de la naturaleza.

Todo el ambiente a su alrededor giraba en torno a la navidad, pero para él esas fechas no representaban algo importante, porque los recuerdos que venían a su mente eran de un pasado ingrato. En medio de una borrachera, se asomó a una vitrina donde estaba exhibido un pesebre y una voz empezó a susurrar a su oído. Pensó que era una alucinación auditiva producto del hambre y de la intoxicación etílica que tenía, pero las palabras que escuchaba le producían tanta paz que no quiso dejar de escucharlas... fue allí cuando descubrió que a pesar su apariencia externa, no se había devaluado ante ese que estaba representado por un niño acostado en un pesebre.

"Yo vine a este mundo como hombre porque TE AMO, yo me entregué en una cruz para recuperar tu posición ante Dios. Aunque nadie dé nada por ti, yo decidí dar mi vida y quiero restaurarte desde adentro hacía afuera y darte tu posición de rey, pues para eso naciste y aunque cuando te miras al espejo reflejas podredumbre, todavía hay esperanza... yo deseo que pienses y actúes conforme a la materia prima de donde provienes, fuiste hecho de mi misma naturaleza y te escogí antes de hacer este planeta, así que si tú decides seguirme, transformaré tu espíritu y de esa manera podrás reflejar externamente de lo que estás hecho en lo interior".

En ese momento dirigió su mirada al cielo y tomó la decisión más importante de su vida... Aceptar lo que verdaderamente era: un hijo del Dios del cielo, hecho a su imagen, conforme a su semejanza.

Nuestras apariencias son engañosas, no siempre reflejan exactamente lo que somos o lo que valemos. Algunos parecen estar derrotados y desposeídos, aunque lo tienen todo... otros aparentan tener abundancia y prosperidad aunque tienen carencia de lo más importante. Solo Jesucristo nos valora con exactitud, pues nuestro precio fue su sangre derramada en el calvario. Seamos objetivos y aprendamos a ver a las personas a través de los ojos de aquel que nos dio la vida, el Rey del Universo.

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CON DINERO Ó SIN DINERO.

Rudolf tenía roja la nariz, pero no era un venadito. Era un empleado de una oficina gubernamental, que después de un arduo año de trabajo ordenando archivos podía darse un “gusto” con sus aguinaldos. Luego de ir al banco a retirar “su dinerito”, se lanzó a la fría avenida en medio de un mar de personas a buscar de tienda en tienda lo que se iba a comprar.

La gente caminaba con una euforia indescriptible, producida por la abundancia de dinero, buscando con desesperación un lugar donde comprar aquello que soñaron durante todo el año. En medio de todo ese alboroto estaba él con una sensación extraña; por un lado sentía alegría por tener dinero para comprar y por otro tenía pánico por la inseguridad que lo rodeaba. Miraba a su alrededor y se sentía como en medio de un cardumen que se movía frenéticamente a gran velocidad para no ser presa del hampa que de un momento a otro irrumpiría con violencia a dispersar a la multitud y aislar a una víctima. En medio de los apretujones se llevaba una y otra vez las manos a los bolsillos a revisar si aún tenía el dinero y cuando sentía el bulto respiraba calmado. Poco a poco fue sacando una y otra vez el fajo de dinero y transformando esos billetes en ropa, equipos electrónicos y otras cosas, hasta que solo quedó la liga que sostenía los billetes. Tuvo una jornada de ardua lucha en medio de ofertas y regateos, de cuidarse de los sospechosos, de bolsas pesadas y colas, pero al final del día llegó a casa con los pies adoloridos y una sensación de satisfacción por tener lo que quería y por haber salido ileso.

¡Que contentos nos sentimos cuando podemos satisfacer nuestros deseos! pero que triste es que nuestra alegría provenga de las cosas que podemos comprar, porque cuando nuestro poder adquisitivo mengua, también nuestra capacidad de alegrarnos. Hay algo que el dinero no puede comprar, mucho menos las tarjetas de crédito, pero que podemos obtener si estamos dispuestos a transformar nuestra mentalidad y a reestablecer nuestra relación con el Rey de reyes y Señor de señores: “el gozo”, que es la capacidad de estar felices y agradecidos sin importar las circunstancias que nos rodean; eso solo se obtiene mediante una relación personal con Jesucristo a través del Espíritu Santo, nuestro gobernador real, quien nos puede dar la certeza de que el futuro de los hijos de Dios es gobernar sobre la tierra y reestablecer el orden divino sobre este anárquico planeta.

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SER FELIZ TRABAJANDO Y NO MORIR EN EL INTENTO. (II PARTE)

Quiero proseguir con éste tema, dando algunos consejos puntuales acerca de como hacer llevadero y agradable nuestro trabajo, pero antes debo aclarar un punto importante. Hace algunos años atrás se hizo muy popular una canción llamada “El negrito del Batey” que expresaba el sentir popular acerca del trabajo; considerándolo como un castigo de Dios para el hombre. Brevemente te comento que la humanidad (Adán y Eva) ya tenía trabajo en el Edén... se les confió el ponerle nombre a todo lo que había en la tierra (Gen 2:19 “Entonces el Señor Dios formó de la tierra a todos los animales del campo y a los animales que vuelan. Los llevó al hombre para ver cómo los iba a llamar y con ese nombre se quedó cada ser viviente.”) por lo tanto no podemos considerar al trabajo como un castigo; el castigo concerniente al trabajo que llegó con el pecado fue que los seres humanos tendrían que trabajar duro para procurar su sustento (Gen 3:17b “Tendrás que conseguir la comida por medio de duro trabajo, durante todos los días de tu vida.”). La Biblia es enfática en enseñar que el trabajo es necesario y el apóstol Pablo lo expresó de la siguiente manera: (2Tes 3:10b “Él que no quiera trabajar, que tampoco coma.”).

Sabiendo que es necesario trabajar para vivir, te voy a dar algunos tips que me han funcionado muy bien:

  • Trabaja para vivir, no vivas para trabajar: la vida es mucho más que comida, que vestido y que trabajar para cubrir las necesidades básicas y los gustos. Nada de lo que tenemos nos pertenece, ya que todo lo que hay en el universo le pertenece a Dios. (Sal 24:1) Somos administradores, no más que eso; así que debemos aprender a cumplir con nuestra responsabilidad y dedicar tiempo, dinero y esfuerzo a lo más importante, como por ejemplo una relación personal con Dios y con nuestros familiares. Si haces eso te sentirás mucho más feliz y realizado(a).
  • Has que el fruto de tu trabajo esté orientado a metas específicas: Es decir, trabaja teniendo en mente algo que quieras alcanzar y se muy paciente en el recorrido hacía esa meta. Procura que la meta que te traces, pueda ser compartida con otros, pues no hay mayor satisfacción que hacer participes y beneficiarios de nuestros logros a quienes amamos. No trabajes sin propósito, solo por acumular dinero para tratar de comprar la felicidad con éste, pues es imposible.
  • Disfruta de la “Sobreabundancia”: quizás estés pensando que la sobreabundancia es tener más de lo que necesitamos, pero según los criterios del reino de Dios, sobreabundancia es tener lo necesario para satisfacer nuestras necesidades y llegar a poder satisfacer las de otros. Debemos estar contentos con lo que tenemos, sea en abundancia ó en escasez.
  • Disfruta lo que haces y has siempre más de lo que se te exige: Debes desarrollar en tu vida una cualidad espiritual llamada autodominio. Éste don nos enseña a ser libres del estrés, a no estar constantemente midiendo el tiempo ó a conformarnos a hacer simplemente lo que nos corresponde; nuestra naturaleza humana tiene ésta tendencia, así que con la ayuda de Dios debemos esforzarnos en revertirla. Si quieres ser la persona más feliz y más exitosa en el trabajo que desarrollas no te pongas límites, es decir, no salgas a trabajar con una idea preconcebida de lo que vas a hacer en el día. Ten expectativa de cosas positivas y verás como las experimentas.
  • Ten una actitud de adoración: Dios nos diseñó con un deseo innato de adorar, por eso en nuestro mundo moderno observamos la gran cantidad de cultos y creencias que tratan de hacer que las personas satisfagan esa necesidad. Lo cierto es que ninguna religión puede satisfacerla. Solo una relación personal con Dios a través de Jesucristo lo puede hacer. Si entendemos ésto y obedecemos la ley del amor, donde Jesús nos enseña que debemos amar a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos, lograremos satisfacer totalmente esa carencia. De forma práctica debemos hacer cada cosa y atender a cada situación con el enfoque de que lo estamos haciendo lo hacemos para honrar a Dios, así cumpliremos ésta ley y tendremos el beneficio del éxito y la felicidad.


Dejo éste tema hasta aquí... Recuerda, las respuestas más importantes las podemos encontrar en el Reino de Dios. ¡Que tengas un lindo fin de semana!

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SER FELIZ TRABAJANDO Y NO MORIR EN EL INTENTO. (I PARTE)

Hace algunos días que no he escrito ninguna parábola, pero me he sentido alertado por la ausencia de comentarios con respecto a la última que publiqué (LA FLOR DEL TRABAJO). Todos sin excepción en alguna ocasión hemos tenido una actitud negativa hacia la vida laboral debido a que nuestro cuerpo y nuestras emociones se indisponen haciéndonos sentir agotados, estresados, desanimados y enrollados en la rutina; cosa que a todo ser humano le sucede. Lo que debe considerarse anormal y destructivo es que cada día trabajemos sintiéndonos infelices.

Uno de los objetivos que me he planteado con este don de escribir, es darle a las personas alternativas para renovar su mentalidad y desarrollar su completo potencial. He descubierto que eso solo es posible a través de una visión de reino, es decir, ver las cosas desde el punto de vista de un hijo de Dios y no desde el punto de vista que la sociedad nos ha impuesto.

Para ir al grano quiero ir dando pautas e indagando progresivamente en la raíz de éste problema. Lo primero a saber es si te sientes infeliz con tú trabajo. Si tú respuesta es si, debemos determinar el porque.

Te sientes infeliz porque:

¿No te gusta lo que haces?

  • Nadie debería trabajar en algo que no le agrade o para lo cual no tenga aptitudes. Dios te diseñó con unas características y cualidades especificas que determinan tu éxito. Debes conocerte a ti mismo y saber cuales son tus dones para que seas una persona productiva. Un proverbio bíblico expresa lo siguiente: "El don del hombre le ensancha el camino Y lo lleva delante de los grandes". No pierdas tú tiempo haciendo algo para lo cual no naciste.

¿Eres mal pagado(a)?

  • No te compares con los demás, ni creas todo lo que te dicen con respecto a los sueldos. Muchas personas mienten con respecto a ésto para sentirse importantes.

  • Recuerda que una carrera se empieza desde el punto de partida, no desde el final. Nunca vas a comenzar a trabajar con un gran sueldo, a medida que ganes experiencia y que seas eficiente ganarás más. Si pasa el tiempo y ves que el trabajo que realizas ha llegado a un punto donde te estancaste y no puedes seguir creciendo, pues es momento que te abras caminos y experimentes en otro lugar.

¿La gente con quien trabajas es desagradable?

  • Sabemos que como dicen por ahí "no somos monedita de oro para caerle bien a todo el mundo", pero si pretendemos pensar distinto a los demás no debemos ser prejuiciosos con las personas; a pesar de que no te traten como te gustaría, trátalos a todos con gracia y por igual, da de aquello que te gustaría recibir , pero sin esperar nada a cambio. Con esa perspectiva puedes lograr dos cosas: que tu entorno cambie ó que te ignoren por completo, pero tendrás siempre la certeza de que eres de ejemplo y de que no podrás ser manipulado(a) por nadie.

En otro post seguiré desarrollando éste tema. Si hay otras cosas que te hacen sentir infeliz en tú trabajo deja un comentario y las analizaremos...

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