LAS PALABRAS Y SU PODER.

Hasta en los momentos más inesperados, Dios nos muestra lo importantes que somos para el mundo que nos rodea y como podemos ser de influencia para las personas sin siquiera darnos cuenta.
Eso lo pude comprobar hace días cuando mi esposa y yo fuimos a acompañar a una amiga a la entrega de su proyecto final para terminar sus estudios de secundaria. En medio de las presentaciones encontré una cara familiar. Una señora que hace un tiempo atrás cuidaba de uno de los ancianos que yo atendía en mis labores como Fisioterapeuta. Resulta que cuando tuve la oportunidad me acerqué a ella para saludarla, y para serles honestos, en primer momento no me reconoció, pero cuando le dije quien era por un momento sus ojos brillaron y una sonrisa brotó de sus labios, acompañado de un “Gracias”. Para mi asombro, esta señora volteó a ver a los que estaban conmigo y les empezó a decir: “Hace un tiempo atrás yo le dije a Juan que Dios me había dado un don para reconocer el dolor de las personas y para ayudarlas a sanarse y él me dijo unas palabras que me marcaron mucho. Me dijo: a Dios le agrada la excelencia, añádale a su don conocimiento; nunca es tarde y en está época hay muchas formas de estudiar y prepararse. Esas palabras me impactaron tanto por la autoridad con que fueron dichas que decidí estudiar y hoy estoy aquí presentando mi proyecto final para proseguir hacia esa meta...”.
Les confieso que trague grueso de la impresión que eso me causo y pude percibir claramente a Dios demostrándome el poder que tiene una palabra pronunciada cuando cae en un corazón dispuesto. ¡Con razón la Biblia asegura que la vida y la muerte están en poder de la lengua!. Eso me anima a seguir cada semana escribiendo estás parábolas y buscando una manera propicia de inspirarte.
Aprovechando que aprendí eso quiero decirte totalmente convencido de mis palabras que no eres producto de la casualidad, Dios te planificó y te diseñó con detalles únicos y específicos para darte el potencial de generar un cambio sustancial en éste planeta, así que asume tu responsabilidad y creé en Jesucristo, porque ¡para los que creemos en Él no hay imposibles!.








0 comentarios: