LI- VER- DAD.

Feik Fridom siempre hizo lo que quería. Desde muy temprana edad decidió romper las reglas y hacer las cosas a su manera. Logró experimentar los placeres más intensos y anhelados por los hombres, pero aún así seguía en una carrera en donde no había meta, sino un constante deseo de experimentar libertad a costa de lo que fuera, incluso de su propia vida. Invirtió cada segundo de su existencia en pos de eso, hasta que un día todo cambió por un pequeño "error". Eso le costó cada cosa que había obtenido: sus riquezas, sus placeres y hasta sus reglas; pero en medio de esa gran pérdida se dio cuenta que por fin había encontrado lo que estaba buscando: la verdadera libertad... En una pequeña celda entendió que la libertad no consiste en hacer lo que te da la gana, sino en la capacidad de hacer lo correcto sin temor y sin pesar.

La libertad tiene su "clon malvado" llamado libertinaje. Nuestra sociedad nos ha vendido el falso concepto de que si hacemos lo que nos venga en gana somos libres, pero cuando decidimos vivir de esa manera terminamos esclavizados a nuestra "supuesta" libertad. Dios nos puso sobre todo lo creado, pero no sobre los demás hombres. Tratar de ejercer dominio sobre los demás es esclavitud, porque intentamos tomar el papel de Dios. El afán por tener cosas y los vicios son esclavitud, porque permitimos que lo creado nos domine. Darle a Dios el primer lugar en nuestras vidas y obedecerlo es libertad, porque permitimos que su autoridad y soberanía sea la que controle el universo, y hacemos que sus principios dirijan nuestra vida, haciéndonos verdaderamente libres e influyentes.


"La libertad no es hacer lo que nos dé la gana, es tener la libertad de hacer lo correcto" .
-Pensamiento de Feik Fridom en su celda de la prisión.

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EL INTÉRPRETE DEL LAZARILLO.

Siempre hubo una dependencia mutua ya que tenían cinco sentidos pero divididos entre dos. Una había nacido ciega, la otra era sorda y nunca aprendió a hablar. Se puede decir que las palabras y las miradas entre ellas estaban demás; lo cierto, es que desde el momento en que se unieron se volvieron inseparables. Por ejemplo, al momento de salir a pasear una guiaba a la otra por los senderos del parque, mientras la otra cantaba alegre imaginándose como era todo lo que la rodeaba. El mayor temor de ambas era la muerte, porque su amistad iba mucho más allá de una relación trivial; su total experiencia del entorno y su emoción de vivir era completa al tener la convicción de que su compañera era complementada a pesar de su discapacidad. A pesar de esto, era posible que una viviera sin la otra, pero una vez que recibieron el sentido de algo que era desconocido para ellas, llegaron a la conclusión de que antes sólo existían, pero a partir del momento en que se encontraron comenzaron a vivir.

A través de este relato quiero que por un momento te pongas en los zapatos de una persona que se hizo amigo de Jesucristo. Ciertamente vivía y hasta podía llevar una vida “normal”, pero en su interior (como en el de todos los seres humanos) siempre hubo un vacío que sólo puede ser llenado por Dios. Una vez que estableces una amistad con el Rey del Universo te das cuenta que Él mira mucho más allá de lo que nuestros ojos pueden ver, que preparó lo mejor para sus hijos (mucho antes que nacieran) y que está dispuesto a suplir todas las carencias de nuestra humanidad. Nosotros lo necesitamos para experimentar la vida en toda su plenitud, y Él nos necesita para derramar su amor. Es allí cuando llegamos a la misma conclusión que los personajes de nuestra historia, antes existíamos pero con Jesucristo tenemos vida eterna.

“¡Esa es la razón por la cual insistimos en presentártelo a ti!”

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AMOR VERDADERO

Cada ser humano nace con una carencia natural de amor, y hay diversas manifestaciones de éste, según lo que han establecido los estudiosos en la materia: está el amor filial o familiar, el amor ágape o amor de Dios y el amor eros o amor erótico. Pero ¿En qué consiste el verdadero amor?. Para ilustrarlo utilizaré un ejemplo a la inversa...

El amor, no es como un caminante sediento, cansado y desanimado que después de haber vagado durante días en el sol abrasador del desierto vio a lo lejos un oasis y salió corriendo hacia él con el resto de las fuerzas que le quedaban. De la desesperación, no sabía que hacer con toda esa agua, así que se abalanzó con furia a ver "que pasaba". Pegó un saltó y se zambulló, se restregó la cara y los brazos y recordó que tenía mucha sed, así que tomó entre sus manos un poco del vital liquido y lo llevó a su boca... Estaba convencido que ese era el lugar ideal para establecerse, pero al tomar el primer sorbo sintió arena en la boca y bruscamente volvió a la realidad, entendiendo que había sido víctima de un espejismo.

Muchas personas han sido víctimas de éste espejismo, porque abalanzan en primer lugar su cuerpo para satisfacer un deseo de atención que está en su alma, y por último si fueron satisfechos deciden quedarse mientras haya algo para recibir.

El verdadero amor entre dos personas tiene tres fases: la amistad, en donde hay un intercambio de perspectivas de la vida, de impresiones personales y de perspectivas a futuro. Luego viene el compromiso, en donde si esa primera fase fluyó con éxito y se demostró compatibilidad, surge el noviazgo donde se establecen planes para el matrimonio y se trabaja en pos de eso. Por último surge la pasión, la cual se consuma después del matrimonio y es donde se compenetran el espíritu, alma y cuerpo de los amantes, sellando las tres fases, estableciendo una verdadera unidad y trayendo como consecuencia una relación estable.

Lo más importante. "El amor consiste en dar, sin esperar nada a cambio, en ser capaz de dar nuestra vida por aquella persona a quien decidimos amar..."



¡FELIZ DÍA DEL AMOR Y LA AMISTAD!

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LA CUBOTA.

Tratando de romper paradigmas, un inventor se propuso hacer una pelota cuadrada que fuera tan divertida y funcional como una esférica. Invirtió muchas horas de su tiempo en su diseño y confección, porque deseaba que su producto estuviera fabricado de los mismos materiales que los balones tradicionales. Después de dedicarle muchas horas y dinero estaba lista, así que decidió poner su invención a prueba.

Un muchacho millonario llamado Quico, siempre había soñado con tener un juguete así y cuando se enteró que su sueño estaba siendo fabricado, se puso en contacto con el inventor para comprarle la primera que produjera. Él decidió sorprenderlo llevándola a su casa para que él mismo fuera el encargado en probar su prototipo.

Quico se sintió emocionado por poder probar la "cubota" como él la había bautizado. Después que pasó un rato tratando jugar al fútbol con ella, se aburrió, porque no rodaba; luego intentó jugar voleyball y tampoco le funcionó, porque era difícil de golpear. Por último intentó jugar basket, pero fue imposible ya que no pasaba por el aro que estaba diseñado para un balón esférico. Desilusionado, Quico le devolvió la pelota al inventor, quien con cierta frustración volvió apesadumbrado a casa.

Mientras iba en camino, alguien lo vio sentado en el tren con su "cubota" en las piernas, y con entusiasmo le dijo:

- ¡Oye que buena idea!.
- ¿Cuál? -le preguntó el inventor.
- ¡La pelota que lleva en sus piernas!.
- Ah, no sirve... intentaron jugar fútbol, voleyball y basket con ella y no funcionó -respondió con expresión de tristeza.
- ¡Claro que no funcionó! - replicó. ¿Quién le hizo creer que el juego es el que determina la pelota?

Esas palabras encendieron el bombillo del inventor, quien se dio cuenta que para su "cubota" era necesario diseñar un ambiente y un nuevo modo de jugar. Fue así como su creación tuvo éxito y logró ser producida en masa.

Como seres humanos tenemos mucho que aportar a la sociedad, pues Dios nos diseñó de una forma única, de manera que podamos influenciar nuestro entorno y ser agentes de cambio. El problema está, en que la misma sociedad que se puede beneficiar de nuestra visión particular del mundo, intenta ahogar nuestra identidad de "únicos" haciéndonos parte "del montón".

Sé tu mismo(a). No necesitas disimular ni cambiar tu personalidad para agradar a alguien, pues ni Dios pretende que lo hagas. Ser distinto no es malo, solo tienes que entender que quizás no seas bienvenido en una cancha que no está diseñada para seres tan especiales como tú. Se excelente e innovador(a), solo así tendrás éxito en lo que emprendas y lograrás que muchos otros se atrevan a romper los paradigmas que los atan.

"Atrévete a ser cúbico en un mundo esférico".

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OJO MÁGICO.

En la cueva de la familia Mañón todos los miembros se reunían en la sala a observar lo más nuevo e ingenioso que alguien hubiera inventado. No, no era un televisor, sino una puerta...

Los Mañón eran la primera familia que se daba el lujo de tener una creación tan novedosa para su época y que además les brindaba el beneficio de protegerse ante el frío de la noche, y evitar el ataque de alguna bestia salvaje. La razón por la que se sentaban tras la puerta, era para esperar que alguien llegara a tocar, así uno de ellos (escogido por sorteo) tendría la oportunidad de asomarse y decir quien era, otro tendría la oportunidad de quitar el tablón que funcionaba como cerradura y un último podría abrirla.

Al principio “la puerta de los Mañón” fue la sensación de todo el pueblo, atrayendo curiosos, reporteros, familiares y hasta forasteros que venían de sitios muy lejanos a ver la famosa puerta. La familia estaba muy feliz, pues nunca habían sido tan reconocidos y visitados, pero con el transcurrir de los días se dieron cuenta que su hospitalidad se había convertido en un problema. Sus objetos personales empezaron a desaparecer sin dejar rastro, se corrieron falsos rumores, perdieron su privacidad y se dieron cuenta que la gente iba a la cueva a ver la puerta, no a visitarlos a ellos. Fue allí cuando descubrieron el privilegio que la puerta les daría: “reservarse el derecho de admisión”. Así que tomaron la decisión de no abrirla más y terminaron aislándose por completo.

Algo similar ocurre con el corazón humano. Luego de tenerlo abierto de par en par y permitirle a cualquier persona que pase a conocer lo que hay en su interior, nos vamos dando cuenta que ese regalo no ha sido valorado y terminamos con los sentimientos saqueados y con un corazón endurecido por las cicatrices que nos dejaron. Eso nos hace pensar que si lo cerramos nos mantendremos a salvo. Lo que olvidaron los Mañón y que muchos de nosotros hemos olvidado también, es que hay un ojo mágico que nos permite ver quien está del otro lado, para decidir si abrir o no. Si nos negamos a asomarnos en él perdemos la posibilidad de abrirle a quien se lo merece y de poder experimentar la libertad.

Jesucristo dijo: “Mira, aquí estoy llamando a la puerta. Si alguien escucha mi voz y me abre, entraré, cenaré con él y él conmigo”.


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