FACEBOOKRECCIÓN.
Ésta semana quiero compartirles una experiencia reciente que me hizo reflexionar y que sirve para ilustrar una realidad espiritual. Resulta que tratando de difundir Parábolas Tecnológicas había encontrado una estrategia que me daba resultados. Me unía a algunos grupos de Facebook y ponía enlaces tanto al blog como al grupo. El día lunes 23 de Marzo recordé que tenía tiempo sin hacer eso y me dispuse a poner vínculos en todos los grupos que tuvieran en su nombre la palabra “joven”. Publiqué vínculos como en 20 grupos y me salió una advertencia de que había excedido la cantidad de enlaces que podía hacer. Al día siguiente iba a publicar una frase donde dice “¿En qué estas pensando?” junto a un enlace. Automáticamente mi cuenta se cerró y me informaron que había sido suspendida por un administrador... Para mi horror, todo lo que había publicado desapareció, junto con mi cuenta. Investigando, averigüe que si enviaba un correo a los administradores dando mis excusas por violar sus “políticas de uso” quizás ellos me reactivarían la cuenta; y luego de seguir todos los pasos y esperar varios días recibí un correo electrónico donde me informaban que la cuenta había sido reactivada, pero que no podría volver incurrir en otra falta, porque sino eliminarían la cuenta por completo.
Había un detalle que no había tomado en cuenta. La cuenta de Facebook, al igual que la vida, no nos pertenece, sino que le pertenece al creador. El creador es quien determina la función y las correctas formas de uso, es decir, sus “políticas de uso”. Si no conocemos la finalidad y las normas para usar correctamente lo que se nos ha confiado, es inevitable que caigamos en el abuso. Si caemos en el abuso, el creador está en toda la autoridad de quitar lo que nos ha confiado, pues somos simples administradores. No todo esta perdido; si vamos ante el creador, reconocemos nuestras faltas, nos disponemos a conocer los parámetros que él establece y a usarlos correctamente, seguramente tendremos una segunda oportunidad. Es mejor entender ésto antes de sufrir las consecuencias, por eso te escribo ésta parábola; no solo para que no abuses en el uso del Facebook, sino para que te pongas a cuentas con Dios, establezcas contacto con Él, reconozcas tus faltas y empieces a usar tu vida de acuerdo con lo que la Biblia (el manual de uso para la humanidad) establece. La cuenta de Facebook que uso resucitó, mi espíritu hace 10 años y mi cuerpo lo hará en un futuro... ¿cuándo resucitarás tu?











