SER PROACTIVO

“Gracias a Dios me tuve confianza, me llamaron del arco para ir a cabecear y lo hice bien.”

- Renny Vega. Portero de la selección venezolana de fútbol.


Una actitud común en nuestros tiempos es la mezquindad, sobre todo en lo que se refiere al tiempo o a la actividad. Para ser mas directo, me refiero a que la mayor parte de nuestra sociedad solo hace lo que se le exige, ni más, ni menos. Los estudiantes aspiran a sacar la nota que les alcance para pasar las materias, los trabajadores aspiran a cumplir un horario, los padres a suplir las necesidades materiales del hogar..., pero al parecer solo unos pocos están dispuestos a romper esa barrera y pasar al siguiente escalón, el de la proactividad.

El proactivo no necesita que le digan lo que debe hacer, no teme a hacer más de lo que se le pide, y por lo regular, es quien crece más rápido, a quien se le delega más responsabilidad y quien recibe más autoridad. La persona proactiva es desinteresada, tiene iniciativa y humildad, tres características del carácter cristiano.

El Señor Jesucristo en su conocido “discurso del monte” enseñó este principio con la siguiente premisa: ”Si alguien los acusa ante un juez y quiere quitarles la camisa, denle también el abrigo. Si un soldado los obliga a llevar una carga por un kilómetro, llévenla dos kilómetros. A quien les pida algo, dénselo, y a quien les pida prestado, préstenle.”

Todo se reduce a la entrega. Por eso en el momento indicado un portero puede ayudar a su equipo a marcar un gol. Recuerda, solo es cuestión de cambiar de actitud, tienes tu oportunidad de ser único(a) y no parte del montón.

PRINCIPIOS INQUEBRANTABLES.

Tres hombres conversaban sentados en la terraza de un edificio donde se llevaba a cabo una reunión social. Se había formado una polémica cuando uno de los hombres planteó la posibilidad de poder vencer la ley de la gravedad; él decía que si uno creía que la gravedad no existía dejaría de existir realmente. La discusión llegó a ser tan acalorada que el hombre que afirmaba que esto era cierto se paró en la cornisa y se propuso a demostrar su teoría. Acto seguido se dejó caer y descendía con velocidad a un encuentro fatal con el pavimento... de repente ascendió rápidamente y volvió a estar de pie en la cornisa. Tras una reacción desproporcionada de asombro los otros dos hombres se propusieron vivir esa experiencia. Se dejaron caer de la cornisa pero no volvieron a subir... Otro hombre se acercó discretamente y le dijo al que lo había logrado: - Superman, ¡Cuando tomas te vuelves perverso!.


Quizás este chiste tan cruel no te causó nada de risa, pero sirve para ilustrar lo que quiero compartirles en esta ocasión. Las leyes físicas son inquebrantables, al igual que las leyes espirituales. Si intentarás romper la ley de la gravedad, simplemente te romperías en ella, como los dos escépticos de la historia anterior. La Biblia plantea una serie de principios para que la vida de un ser humano en éste planeta llamado Tierra, llegue a ser productiva, feliz y hasta eterna, principios que son fáciles de cumplir si se tiene la fe suficiente como para aplicarlos a pesar de no tener evidencias concretas de su efectividad.

Si has estado atravesando desafíos personales o familiares, te convendría muchísimo establecer una relación personal con Jesucristo y fortalecer dicha amistad familiarizándote con los principios que el creador de la humanidad dejó plasmados en “el manual para la vida” también llamado la Biblia. Si se te dificulta entender lo que está planteado en ese grandioso libro conocido también como la Palabra de Dios, simplemente busca ayuda a través de comentarios, concordancias o mejor aún asistiendo a una iglesia donde puedas escuchar exposiciones bíblicas y donde puedas ser parte de un programa de fundamentos de la fe.

Te garantizo que si te determinas a conocer los principios espirituales y aplicarlos a tu vida, darás un giro de 180° grados y experimentarás lo grandioso que es contar con un día más de vida. Recuerda, ¡Cumplir los principios es más fácil que intentar quebrantarlos!.

 

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