SER PROACTIVO
“Gracias a Dios me tuve confianza, me llamaron del arco para ir a cabecear y lo hice bien.”

Una actitud común en nuestros tiempos es la mezquindad, sobre todo en lo que se refiere al tiempo o a la actividad. Para ser mas directo, me refiero a que la mayor parte de nuestra sociedad solo hace lo que se le exige, ni más, ni menos. Los estudiantes aspiran a sacar la nota que les alcance para pasar las materias, los trabajadores aspiran a cumplir un horario, los padres a suplir las necesidades materiales del hogar..., pero al parecer solo unos pocos están dispuestos a romper esa barrera y pasar al siguiente escalón, el de la proactividad.
El proactivo no necesita que le digan lo que debe hacer, no teme a hacer más de lo que se le pide, y por lo regular, es quien crece más rápido, a quien se le delega más responsabilidad y quien recibe más autoridad. La persona proactiva es desinteresada, tiene iniciativa y humildad, tres características del carácter cristiano.
El Señor Jesucristo en su conocido “discurso del monte” enseñó este principio con la siguiente premisa: ”Si alguien los acusa ante un juez y quiere quitarles la camisa, denle también el abrigo. Si un soldado los obliga a llevar una carga por un kilómetro, llévenla dos kilómetros. A quien les pida algo, dénselo, y a quien les pida prestado, préstenle.”
Todo se reduce a la entrega. Por eso en el momento indicado un portero puede ayudar a su equipo a marcar un gol. Recuerda, solo es cuestión de cambiar de actitud, tienes tu oportunidad de ser único(a) y no parte del montón.








