VIDA DE CALIDAD.

Algunos conciben la “Calidad de Vida” como tener lo material cubierto, otros como tener la capacidad y las oportunidades para alcanzar sus metas y otros simplemente con experimentar la paz.


Si le preguntamos a quienes nos rodean que consideran que es tener “calidad de vida” podemos recibir un sinfín de respuestas, motivadas esencialmente por sus carencias y afectos. Cada respuesta puede ser acertada, sin embargo casi nunca cubren todas las áreas de la experiencia humana.

Por diseño somos seres tripartitos: cuerpo, alma y espíritu. Cada una de estas partes tienen necesidades específicas que deben ser cubiertas para alcanzar la calidad de vida. El cuerpo requiere de lo material, apreciable y medible; el alma necesita afecto, vínculo e interacción, y el espíritu pide a gritos una relación directa y personal con Dios, no religiones, ni métodos, ni rituales, sino la plena certeza de que a pesar de que nuestros sentidos están adecuados para percibir lo físico, tengamos la certeza de la existencia de Dios como ente espiritual que anhela relacionarse en un nivel de profunda intimidad con la humanidad.

Dios se hizo hombre en la persona de Jesucristo para hacer evidente ésta realidad, llevando a cabo el mayor concepto del amor para darnos un claro mensaje. Se entregó en una cruz para derribar nuestras barreras intelectuales, resucitó al tercer día estremeciendo nuestra lógica y se mantiene vivo, ofreciéndote en este momento la oportunidad de tener vida abundante. Solo tienes que abrir tu boca y expresarle que en tu alma estas seguro(a) de que tu espíritu tiene necesidad de Él. Invítalo a vivir en tu interior, experimenta la común unión con El y descubre la verdadera calidad de vida, alcanzar la plenitud de tu espíritu, alma y cuerpo.

¡Gracias por tu tiempo y atención!

 

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